Poemas con nombres propios

27.3.03
 
Enseño el curso de un colega hospitalizado, durante el resto del semestre probablemente. Es gran aficionado, amigo, de la poesía de Dámaso Alonso, que a mí no me convence totalmente. Sin embargo, no voy a cambiar las lecturas, porque pienso que la literatura debe ser aleatoria. Leo, enseño esos textos por un motivo imprevisible: la enfermedad de mi colega, el Profesor Andrew Debicki. Espero que se recupere pronto.


 
En el otro blog, una grabación de mi poema, leído por el autor.


26.3.03
 
El poeta neoyorquino David Shapiro es grafómano. Hoy me ha enviado 12 mensajes de correo electrónico, llenos de errores tipográficos. También es gran hablador: me habló por teléfono durante 2 horas, a paso de liebre, dejándome completamente mareado. Pienso que habla de Ron Padgett y de repente me doy cuenta de que habla de Ron Silliman, pero luego resulta que termina hablando otra vez de Padgett. Y yo que soy relativamente taciturno.


 
Mi relación con la poesía escrita en español es distinta de mi relación con la tradición de lengua inglesa. Más profesional, aunque igual de íntima. Soy poeta de lengua inglesa aunque escriba en castellano. Más precisamente, soy poeta de Nueva York (sin haber vivido allí jamás), de la escuela de Nueva York. Que es un poco como ser poeta francés en lengua inglesa, salvo que la poesía francesa de New York es más cómica, más desenfadada. No me gusta la poesía inglesa del siglo XX, salvo contadas excepciones. Es otra lengua, otra tradición. Me gusta, eso sí, la poesía inglesa del XVII.

La poesía cubana me apasiona, en Lezama Lima. Lezama y Vallejo son los dos grandes del siglo pasado en hispanoamérica. Neruda sería el tercero, supongo, entre los canónicos. Yo no pondría otros nombres en la misma categoría, aunque me interesan muchos más. Pizarnik, Montejo, María Auxiliadora Alvarez, Blanca Varela. Como no soy especialista en la materia, puedo derivar más placer.


 
Me he dedicado la mañana a trabajar en una solicitud de beca para viajar a España este verano. Ojalá me den la plata esta vez.

Wallace Stevens: "Es una ilusión que hayamos sido jóvenes alguna vez."


 
Refunfuño en sueños, hago aspavientos
abjuro, reincido

cuando me despierte la guerra no habrá terminado

unos fragmentos de metal que se insinúan
en mi fina sensibilidad de poeta

es mentira que hayamos sido niños
de calurosa paz

(primer poema contra la guerra)



25.3.03
 
Las mañanas, voy a bloguear en inglés, las tardes en español, para establecer equilibrio entre los dos.


 
O tal vez no fuera el mismo con la camiseta el que hiciera los mensajes en su teléfeno. El recuerdo engaña fácilmente.


 
Un chico en mi clase hoy, que lleva camiseta de Che y hace "text messaging" en el teléfono celular mientras trato de enseñar. La incongruencia de esto sólo se me ocurre ahora, unas horas después.



 
Un experimento: Si escribo más, más frecuentemente aquí, ¿atraeré más lectores? Llegan mis lectores por infructíferas búsquedas de Google. La página de Heriberto Yépez ha dejado de funcionar. Escribiré el gran poema contra la guerra en español, si se me ocurre una manera de empezarlo.


 
Blindfold test: sin saber los nombres de los autores, traten de identificar: (1) ¿hombre o mujer? (2) ¿español o latinoamericano? Sólo uno de los autores es autor "canónico."

1. El sonido de la demencia


Sin más juventud que el sonido de la demencia,
como un perro apedreado por las lámparas de la mentira,
está tu compasión ante las jaulas del alma,
mendicidad y designio que la razón destruye.



2. [sin título]

Abre la boca—dijo--,
bebe la redondez de la esfera,
bebe los siete colores del espectro,
bebe la plenitud de la música,
bebe la ascensión de los pájaros al alba,
bebe la pureza de esta hora
antes de que la nieve se funda
en el silencio negro de mi beso
que robará el color de tus ojos
para siempre.


3. Ars


Con los mismos pronombres y adjetivos,
todos los poemas deben estar escritos
en alguna parte. Tal vez nuestra derrota
sea lo puramente aproximativa, la cercanía
máxima del ave a la rareza de los cuerpos fijos.
A menos que el círculo se cuadre y se encierre
en el techo convexo de su doble, que la palabra
resista y se reconozca en el horizonte.
Reconocer los confines del canto, su extensión,
no frente a la muerte en la rama del árbol
sino ante el mismo centro que nos evade.



4. Las yeguas


Las yeguas
duermen paradas
aman paradas

Las yeguas
como esquinas de piedra
cuando es tarde
no pueden
doblarse


Sólo sus ojos.


5. En la corriente marina


No es lo mismo. Dejadme.
La juventud ardiendo entre las olas.
Todo es espuma o mar. Olas o el sueño.
Su realidad profunda está en tus ojos.
Vives mientras no sueñas.
Mueres cuando imaginas.
Qué despertar alerta entre las olas.

Así la vida escurre
su pasión y no engaña.
Flaco de luz resbalas en más luces.
“Aquí. ¡Mi amor! ¡Viviéndote!”
Pero no vives tú. Viven las olas.


 
"San Manuel Bueno, mártir," como novela fascista.

Unamuno propone en su novela que la función del intelectual público (el cura de la aldea) es la de apoyar una ideología falsa pero consoladora. Convierte a Lázaro, indiano anticlerical, a esta posición. Este finge creer en la religión (igual que don Manuel) para dar al público el espectáculo teatral de una conversión ejemplar. Lo disuade de formar un sindicato católico, utilizando las palabras de Marx. La religión es el opio del pueblo; entonces démosle más opio.

Unamuno, como intelectual público, se opone a la idea de que la función del intelectual es la de suscitar debate, inquietud. Cuánto más inteligente se es (en esta novela) menos fe, más inquietud intelectual. Destruir la fe religiosa, desde esta perspectiva, sería fomentar la infelicidad del hombre corriente y moliente, que necesita el consuelo.

Needless to say, la postura de Unamuno me da asco. ¿Y si el hombre radicalmente normal leyera a Unamuno? Entonces caería en la misma trampa. Hipocresía o infelicidad. De ahí que la Iglesia hizo bien en poner a Unamuno en su lista negra. Si realmente creyera en su propia postura, don Manuel (Miguel) de Unamuno quemaría su propia obra. Pero no: quiere hacerse el "intelectual" que se martiriza en la cruz de su propia inteligencia.


24.3.03
 
He estado de vacaciones. Ahora empiezo de nuevo con las denuncias de siempre. Antes que nada, a la guerra por la que no me han pedido permiso. Yo, personalmente, voté al otro, al que ganó la elección popular en el año 2000 y perdió la batalla judicial. Menudo consuelo ahora.


15.3.03
 
Prohibida la invectiva

en un mundo donde los niños no fueran cínicos enanos

ecos que llegan con 25 años de retraso

lo cual es física y metafísica-

mente imposible, polvo en los tambores


11.3.03
 
¿Por qué la sal preserva el pescado pero corroe el asfalto?


10.3.03
 
En la Revista "Leer," unos artículos que consideran la antología de Valente y Sánchez Robayna, las exclusiones que se han realizado ahí. La antología como "ajuste de cuentas," como arma cargada de pasado. Angel González dice que Valente tenía "complejo de número uno." Guillermo Carnero dice que las antologías no las deben hacer los poetas, sino los estudiosos, etc... Creo que la mayoría de las ausencias en esta antología son perfectamente justificables--la de Carnero no, desde luego. La de González sí, e.m.h.o. [imho]. ¿Hierro? No sé. Uno de los criterios sería: si un lector mexicano me preguntara: ¿tengo que leer a Angel González, a José Hierro, para entender la poesía española del siglo XX? Yo diría que no, que aunque son escritores necesarios para el especialista académico, son perfectamente prescindibles.


7.3.03
 
Por fin leo un libro auténtico de Heriberto Yépez, con una referencia a las traducciones de Bukowsky que dice, básicamente, que imaginarse al escritor diciendo "gilipollas" [en la traducción castellana] es para morirse de risa. El libro es "Ensayos para un desconcierto," y acaba de llegar a la biblioteca.


6.3.03
 
¿Por qué escribo tanto en el otro blog, y tan poco en éste? Tal vez porque el otro se define en términos más amplios como "Jonathan Mayhew's Blog," mientras que éste se limita a un tema único. De ahí que todos mis comentarios personales, mis respuestas a los blogs estadounidenses, quepan mejor en el otro formato. De aquí en adelante voy a comentar de todo aquí, aunque lo que diga no tenga nada que ver con poesía en español. Acabo de demostrar la existencia de Heriberto Yépez allá, cuando lo ideal hubiera sido hacerlo aquí. No sé por qué. La diferencia de público también influye: tengo cinco veces más lectores en inglés, como era de esperar.

***

Acabo de leer una separata de Guillermo Carnero, que contesta a un crítico que lo acusa de utilizar la diéresis en una palabra como "süave." La acusación es absurda: no es un defecto hacer lo que han hecho Garcilaso y Bécquer. Sin embargo, gastar tanta tinta en contestar a un crítico tan necio también es absurdo. ¿Quién discute de métrica hoy en día? Por otra parte, la polémica es divertida por su mismo exceso. Sólo la métrica puede generar una discusión literaria tan acalorada, porque se supone que es algo tan básico que el menor error sirve para descalificar al enemigo con dulce saña.

5.3.03
 
No aguanto el haiku de Issa, que escribe aproximadamente dos siglos después de Basho. Entra ahí un sentimentalismo romántico para mí insoportable. Aunque no leo japonés necesito saber las palabras originales. Tengo un vocabulario básico: yuki, aki, haru, hototogisu, kusamakura, yama, kokoro, hana, natsu, tsuki, kawazu, yugure. Los nombres de las estaciones del año, las partes del cuerpo, el paisaje, los animales. ¿Cómo no saber que momo es melocotón? Momo no hana, por lo tanto, son las flores del árbol...

 
Hablo de algunas traducciones del haiku de Basho sobre la rana en mi otro blog. Preparo para dar un taller de poesía para niños en la clase de mi hija.


4.3.03
 
Intento recobrar el ritmo de bloguear después de un fin de semana largo en San Diego, alejado del mundanal ruido.


 
La tardanza y la premura se debaten en mi almohada

donde libran batalla

la petulancia y la falsa modestia...